Una mezcla de Liza Minnelli y Carrie

Introducción

El programa que elegimos a desarrollar para el trabajo práctico es la serie Glee, su primera temporada, emitida por el canal Fox durante el año 2009 y 2010. Podría decirse muchas cosas acerca de este producto, podría buscarse infinitos paralelismos en series y películas anteriores, pero no. Glee dentro del pastiche que representa de esas referencias, es un producto puramente novedoso. Es criticada su falta de originalidad por el uso de estereotipos, pero es todo lo contrario.

Lo maravilloso de Glee -que significa ‘júbilo’, pero que se ha decidido no traducir para nuestro país- es que plantea en cada historia que desarrollan sus personajes, no un intento de agradar al espectador, sino lograr un impacto casi agresivo. Impacto que está dado por demostrar permanentemente que son un producto de la sociedad, la cual se caracteriza por ser absolutamente despiadada y sin corazón para los que no pueden adaptarse a ella, para los que luchan por mostrarse diferentes ante la vorágine de la continua adaptación social. Y Glee no sólo está demostrando esto mediante sus personajes, lo hace en sí misma contra las demás series, lucha por autodefinirse constantemente como lo que es: una serie que lleva al extremo los parámetros de la parodia, la puesta en escena, la autocrítica y el género que la contiene.

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Podemos plantear dos ejes en los que se basa el mecanismo de inserción: el enganche para los adultos desde de los personajes de los profesores (y otros mayores) hasta la música de su juventud; y el enganche al público adolescente principalmente por la temática del high school actual, cruzado por las problemáticas vigentes de la juventud del siglo XXI. Básicamente se articulan estos dos ejes para una inclusión perfecta, desarrollándose en paralelo por momentos y totalmente homogeneizado por otros.

Los adultos ven el atractivo de primera mano con los temas musicales. Esta temporada està superpoblada de guiños a esa adolescencia añorada, a rememorar aquella época llena de proyectos y sueños, y poder ver hasta donde lo socialmente debido y la cotidianeidad los ha llevado. Podemos ver claras referencias a películas como Vaselina (Grease, Randal Kleiser, 1978), Fama (Fame, Alan Parker, 1980),

Flashdance (Adrian Lyne, 1983), Footloose (Herbert Ross, 1984) y la música de aquellos años. La crítica que refleja la serie en este caso, es a sacrificar el gusto personal, el deseo del placer por el arte, y tener que hacer las cosas por un beneficio y necesidad económica.

 

En el caso de los adolescentes, el producto está destinado al formato educacional americano, cosa que complica la identificación de este grupo etáreo en nuestra región, pero que a su vez, por grandes éxitos como High School Musical (Kenny Ortega, 2006) o Camp Rock (Matthew Diamond, 2009) -y sus correspondientes secuelas-, o las típicas películas de Disney relacionadas a la conflictiva de la edad hacen más fácil tenerlo presente y adecuarse a la historia. Presentando una variedad de personajes, y remarcando todos los tipos de problemática presente en la sociedad del momento, temas tabú como la sexualidad, la obesidad, la discriminación, y la necesidad permanente de hacerse notar para lograr una mayor popularidad.

 

De los programas televisivos que toma de referencia Glee sin necesidad de tener relacionado un grupo en especial, sino que en base a formato e ideas, es el reality show American Idol (2002 – presente), aprovechando la masividad y el éxito con el que se presentan en el medio, y al recordado también a Beverly Hills 90210 (1990 – 2000), recreando temáticas adolescentes más compleja y dramática, pero que aplican reformuladas para el momento. Si bien la única relación que tendría con American Idol sería la exposición permanente de performances musicales, la relacion es más directa con el estreno del primer capitulo, que fue a continuación de la emisión del reality, por ende queda en evidencia el tipo de publico al que estaba apuntado: el adolescente fanatizado -y fanatizable– que seguía el reality, y por defecto -y por rebote más tarde- al público adulto.

La primera temporada está desarrollada en 22 capítulos de 42 minutos cada uno, en los cuales transcurre una semana de cursada escolar y no están presentes los fines de semana, en una secundaria del pueblo de Ohio. La gran mayoría de las escenas ocurren principalmente en el aula del club Glee, la sala de reuniones de los profesores, el campo de deporte y pasillos, siempre dentro de la escuela McKingley.

Los conflictos que se presentan comienzan y finalizan en el mismo capítulo, siendo éstos los problemas más superficiales o urgentes y que afectan al grupo completo. Todas las subtramas desarrolladas por los personajes individualmente tienen cambios permanentemente cíclicos dentro de la misma. El tiempo de éstas no tienen una duración estipulada, cada historia va variando según la importancia en la audiencia. Los temas se abandonan y retoman, capítulos mediante, de forma constante llegando al punto de que el espectador pueda olvidarlo levemente y ser sorprendido con su retorno. Los cortes del montaje son muy abruptos, generan impacto y pueden estar relacionados con algún sonido del colegio, como por ejemplo el timbre del recreo.

En la temática individual del capitulo el narrador nos remarca alguno de sus personajes y nos hace seguir su día en relación al coro. Puede tratarse, en general, de una pareja de personajes. Estas duplas van variando y así se entrelazan las historias, tanto amorosas como de amistad o intereses malignos. Al mismo tiempo totalmente relacionado con las canciones que se van a interpretado a lo largo del capitulo, que rondan entre los tres a cinco temas completos, más la interpretación de fragmentos de varias canciones más.

Si se viese un capítulo sin haber seguido la continuidad puede resultar llamativo y atractivo para verlo completo, ya que a pesar de que algunas situaciones de arrastre no logren enlazarse, el conflicto puntual del capítulo está estrechamente relacionado con la música interpretada en el mismo, lo que permite el entendimiento del mismo.

Podemos ver en la primera temporada una marcada división en dos partes, en donde la primera (compuesta de los primeros 12 capítulos) se muestra el desarrollo de la formación, la consolidación del grupo y la participación en las regionales; en la segunda (compuesta por los 12 capítulos restantes) se desarrollan más los conflictos personales de cada personaje y el camino, ya como grupo estable, para llegar a las estatales, siempre en permanente lucha conjunta para sortear los obstáculos impuestos por la antagonista (la entrenadora, Sue Sylvester) y muchas veces por el propio y maquiavélico destino. Es como si en los primeros capítulos se hayan probado todas las historias posibles, presentando mínimamente cada una y, de acuerdo al análisis de la audiencia en los mismos, se haya elegido a cual darle más importancia para desarrollar en la segunda parte.

Como expresamos en la presentación, Glee lleva al límite todo tipo de representación que quiera hacerle a la sociedad. Rozando lo bizarro, presenta una lista de personajes tan diversa como la que nos podemos encontrar en cualquier grupo. Desde la perfección del estereotipo y la importancia de ser lo mejor de lo mejor hasta el ser más reprimido. Podemos separar en dos grupos, los alumnos y los adultos (profesores, autoridades y padres).

Rachel Berry (Lea Michele)

Es hija de vientre alquilado por un matrimonio gay. En la primera temporada podemos identificarla como una de las protagonistas de la historia, teniendo un intento de romance con Finn que se ve coartado por el embarazo de Quinn. Su sueño es ser una estrella del pop, una diva de Broadway y esta convencida que posee todo para lograrlo, su ídola es Barbra Streisand. El club Glee debe ayudarla a concretar su sueño por ende es extremadamente exigente, tendiente a las crisis nerviosas y las decisiones apresuradas que pueden perjudicar tanto a ella como a todo el grupo, errores de los cuales ira aprendiendo a lo largo de serie.

Finn Hudson (Cory Monteith)

Este personaje es planteado como otro protagonista. Capitán del equipo de futbol, de novio con Quinn, popular y exitoso, por lo cual detesta el club Glee. Entra en el club víctima de una trampa del profesor Shuster, pero luego se queda porque realmente le gusta, además de la notable atracción que comienza a tener por Rachel. Lejos de concretarse está este romance en principio, ya que se entera del embarazo de Quinn aun sin haber tenido relaciones sexuales, pero como sufre de un problema de eyaculación precoz queda convencido de su paternidad. Hijo único y con falta de una figura paterna (que fue alguna vez reemplazada por un novio de su madre, que luego los abandona) lo marca para siempre y lo deja en una posición extremadamente defensiva para con su madre y los que se quieran acercar a su familia.

Quinn Fabray (Dianna Agron)

Es presentada como la novia de Finn, es la capitana del equipo de animadoras y presidenta del club de castidad. Ella le revela a Finn que está embarazada y le dice que el bebé es suyo, aunque el verdadero padre es el mejor amigo de Finn, Puck. Además tiene encomendada la misión de espiar la evolución del club Glee por parte de la entrenadora Sue Sylvester, junto a otras dos compañeras. El descubrimiento de su embarazo hace que se expulsada automáticamente como de las porristas, volviéndose impopular y solo le queda sus compañeros del club Glee con los que realmente se encariña.

Kurt Hummel (Chris Colfer)

Es el miembro gay del club Glee en la primera temporada (en la segunda habrá más revelaciones). Al principio no admite abiertamente su orientación sexual, pero gracias al club Glee obtiene el valor suficiente para decirlo y confesárselo también a su padre (quien de hecho ya lo sabía). La madre de Kurt murió cuando éste tenía ocho años, desde entonces, él se ha vuelto fuerte por sí mismo y por su padre, a quien cuida y quiere mucho.  El participa voluntariamente de club, presentándose a las audiciones y demostrando desde un principio su increíble talento, como así tu personalidad totalmente compatible con una diva. Fanático de Broadway, experto en Holliwood y los musicales clásicos.

Mercedes Jones (Amber Riley)

Es una chica que pone permanentemente a la vista su orgullo por su origen afroamericano, mostrándose como una chica dura e independiente, además de una posición de diva de la moda obstinada en no ocupar roles secundarios en el coro. Su personalidad se ve en juego en varias oportunidades, haciéndola flaquear ante sus inseguridades frente a la obesidad y los fracasos a amorosos (como que en un principio creyó tener sentimientos por Kurt pero luego se convierten en grandes amigos). Se lleva relativamente bien con todos aún sabiendo que algunos acuden a ella por su potentosa voz, la cual la coloca en un puesto especial dentro del coro.

Artie Abrams (Kevin McHale).

Es un chico parapléjico y utiliza una silla de ruedas debido a una lesión de la médula espinal que recibió en un accidente automovilístico a la edad de ocho años. Paradójicamente su sueño es bailar. Durante la primera temporada se desarrolla su aceptación a ser como es, y la de la frustración de su mayor deseo.  Colabora voluntariamente en el coro brindado el contacto con los músicos de jazz y tocando él mismo la guitarra. Su personaje plantea seriamente la discriminación en el ámbito del colegio ya que también es nerd.

Noah “Puck” Puckerman (Mark Salling)

Es el mejor amigo de Finn y su compañero de equipo de fútbol, que en un principio desaprueba a Finn por unirse al club Glee. Puck es un chico rebelde, de origen judío, que contra las reglas y se jacta de ser un galán y de su gusto por mujeres maduras. Primero se une al grupo de Will, Acafellas, y termina accediendo en la participación al club Glee. Más tarde se descubre que él es el padre del bebé de Quinn lo que genera un gran replante en su actitud, pero es rechazado por Quinn y retoma sus actividades vandálicas.

Tina Cohen-Chang (Jenna Ushkowitz)

Personaje de raíces asiáticas, introvertida y perteneciendo a la tribu urbana de los darks del colegio, por ende doblemente marginada. Llama la atención por su tartamudeo que pierde instantáneamente a la hora de cantar, resulta ser que es totalmente simulado para llamar la atención y le tengan compasión.

Brittany Susan Pierce (Heather Morris)

Ella entró al club Glee como espía al igual que Quinn y Santana, de la cual es muy amiga. Es caracterizada como una rubia tonta, dice ocurrencias descolgadas todo el tiempo que sin embargo hacen reír al público y se vuelve uno de los personajes mas queridos. Su conflicto se empieza a marcar en la primera temporada por una tendencia lésbica hacia su mejor amiga, Santana, pero que no tiene una base estable, ya que la propia estructura de la serie hace que la historia se pierda y vuelva periódicamente en cada capítulo.

Santana López (Naya Rivera)

Esta planteada como una “chica mala”, muy independiente, rebelde y puede llegar a ser verdaderamente cruel cuando algo se interpone en su camino. Es porrista y segunde a Quinn en los planes de Sue de destruir al club desde dentro. Ella también se encariña y queda como miembro estable del grupo. Si bien desde un principio se la muestra como una chica seductora, y de hecho tiene vinculaciones con la mayoría de los personajes jóvenes de la serie el conflicto se profundiza al demostrarse que en realidad esta inclinando su sexualidad por el amor que siente por su mejor amiga Brittany, pero este tema quede en segunda plano para el final de la primera temporada y se retoma seriamente en la segunda.

William Schuester (Matthew Morrison)

Es un profesor de español que se convierte en el director del club Glee, con la esperanza de devolverle su antigua gloria. Está casado con Terri, creyendo que está embarazada, sin saber que ella realmente experimenta un embarazo psicológico que luego prolonga simulando panza con un almohadón. Después de descubrir que Terri fingió su embarazo, Will se divorcia, lo que lo deprime muchísimo. Al mismo tiempo las presiones del club Glee y la lucha constante con su antagonista, Sue Sylvester, que lo pone permanentemente en jaque ocupan la mayoría de su tiempo, en el cual también se va colando una historia con Emma (la consejera de la escuela), que una vez mas, se trata de esa parte del relato que prosigue como subtrama pero que reaparece esporádicamente, según lo amerite la audiencia.

Susan “Sue” Sylvester (Jane Lynch)

Es la entrenadora del equipo de porristas de McKinley, y la “archienemiga” del club Glee. Al principio su misión es destruir el club Glee enviando a Quinn, Santana y Brittany como infiltradas, poco a poco pierde su apoyo (el cual tiene variantes de intensidad y pasividad durante toda la temporada, hasta que se define en la pérdida de su lealtad) lo que la lleva a utilizar otros medios, no menos crueles, de intervenir en la, ya bastante removida, paz del club Glee. Se caracteriza por una personalidad fuerte, irascible, que no se detiene hasta conseguir lo que quiere. Posee muchas influencias en varios ámbitos, y esta apropiada de casi todo el presupuesto del colegio para mimar a sus alumnas, a quienes maltrata constantemente exigiéndoles hasta lo imposible en su rendimiento. A lo largo de esta primera temporada se van revelando facetas mas humanas de Sue, lo que genera en la audiencia cierto cariño, pero que ella misma se encarga de que no dure para siempre. En pos de su meta se va aliando con diferentes personajes transitorios, pero ella sigue firme, aunque sin éxito, tratando de cumplir su objetivo.

 

Estos fueron los principales personajes desarrollados por la trama. Debemos tener presente que se trata de una serie sin protagonista único, sino que se trata de un grupo principal, comparable con los formatos de Friends o Seinfeld, donde la atención del espectador fluctúa entre distintos personajes con la misma intensidad. Si bien se pueden tener a determinados centros, esto se debe más por los conflictos que manejan que por la atención que se le pueden llegar a dar, como son el personaje de Will Schuester, ya que es el profesor que dirige el coro, o el de Sue que es quien se le opone al grupo directamente.  Es por eso que dejamos de lado ciertos personajes de la historia, ya que al tratarse de este formato, la cantidad es enorme y cada uno cobra protagonismo según el episodio que se vea.

A modo de finalización podemos decir que la serie Glee está abocada a un publico adolescente, principalmente el de su país de origen, pero adaptable por otras características y antecedentes a demases países posibles consumidores, como es el caso de Argentina.

La clave es la manera en que la serie se toma la música tan en serio, destacándose con todos los detalles escabrosos del exceso del Top 40. Como ya remarcamos, cada episodio consta de dos o tres escenas musicales increíblemente armadas y súper producidas, a la vez tan naturales que no desentonan con la situación en la que surgen, por ende es la misma situación la que se encuentra al extremo de la interpretación y la tolerancia misma, ya que su perfección es casi insoportable y hasta dolorosa. Pero no nos podemos resistir ante una televisión tan desvergonzada y el dolor solo hace que parezca más hardcore y auténtica. Aunque en las publicidades intentan sostener que se trata de una suerte de placer culposo, en verdad es lo opuesto: tenés que tener un estomago de acero para darte con eso durante una hora.

A pesar de tener una estética sobrecargada de perfeccionismo, con colores chillones y las escenas musicales altamente coreografiadas, es una hora de televisión muy gris. Las historias son despiadadamente sombrías, con los chicos lidiando con embarazos adolescentes mientras lo profesores lo hacen con fracasos matrimoniales, problemas de dinero y alcoholismo. Ningun personajes es del todo querible, los dialogos apuntan a niveles de artificio desagradable sin que nunca sean realmente tan divertidos, en el momento lo son, pero dejan un sabor amargo luego.

La parte mas sorprendente es que Glee se esfuerza para evitar ser esperanzador o conciliador con el televidente casual. No hay ningún intento de agradar. La actitud es más de “Somos el monstruo que vos creaste, Estados Unidos, y ahora vas a sufrir nuestra venganza”. Durante generaciones, los estudiantes de los high schools americanos se han burlado, despreciado o (lo mas probable) nunca le prestaron atención al club Glee. Ahora es la hora de la venganza. Por debajo de todo el golpeteo de pies y chasquido de dedos, cada episodio de Glee bulle de hostilidad: es una mezcla de Liza Minnelli y Carrie.

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